UN GABINETE INMÓVIL E INOPERANTE

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Renzo Lautaro Rosal

A lo largo de las últimas administraciones de gobierno, el perfil, experiencias, calidad de integrantes, personalidad y carácter de los integrantes de los gabinetes ha ido de más a menos. En cada ejercicio, se observan a personas de menor calibre.

De contar con profesionales con cierto conocimiento del estado y de las áreas temáticas que corresponde con las diferentes carteras ministeriales y secretarias, las calidades de los últimos equipos marcan una notable distancia. No solo no tienen idea de lo que implica la administración pública, las competencias de las diversas instituciones, además, tienen mayores tentaciones a utilizar su paso por los escenarios públicos para capitalizar negocios, tráfico de influencias y otras ventajas particulares. Aumentan los intereses por apropiarse de cuanto recurso público esté a su alcance.

Pero uno de los principales rasgos es la total sumisión a quien ejerza como presidente. Ese carácter de subordinación y sometimiento proviene de la incapacidad; pero también del conformismo y apetencia de poder. Si se sublevan, pasan a integrar las filas de los rechazados y posteriormente eliminados. El acomodamiento también es indicativo de mediocridad, porque suelen no contar con los conocimientos y argumentos para debatir, contradecir con fundamentos y elaborar propuestas de política pública o Instrumentos elaborados para la gestión pública. También pesan los rasgos de la cultura política, en concreto, de los resabios autoritarios que aún están presentes en diversas esferas. Es obvio que el actual mandatario es una figura de ese tipo, que se jacta de dar órdenes e infundir miedo como modo de ejercer autoridad.

El gabinete actual es la constatación de las características mencionadas. Su nivel de precariedad es evidente. Por supuesto que el principal responsable es quien armo dicho equipo, para lo cual tuvo el suficiente tiempo para armar un mucho mejor equipo. A la fecha, ha sido sustituido casi la mitad de los ministros que tomaron posesión en enero; más de una docena de viceministros también han sido sustituidos. Pésimos números.

La semana pasada fue presentado el denominado Plan para la Recuperación Económica, el cual en esencia es un listado de iniciativas discontinuo, general y poco viable. Siguiendo a la lógica de la desinstitucionalizacion, los ministros impulsores no presentaron esa propuesta en el Gabinete Económico. Se comieron la salida y actuaron por la libre. Seguramente han fraguado otras acciones para alinearse a los intereses del presidente, jugarle la vuelta al Vicepresidente, sabotear sus áreas de competencia y hacerle el juego al principal interesado de sacarlo del escenario público; todo para congraciarse y agenciarse un supuesto apoyo, que en la práctica es un vale de rápido desecho. A la larga, la mayoría de ministros no tiene otra carta que colocar sobre la mesa, ni siquiera su dignidad.