Q. 120,000.00

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Oscar Rivas Sánchez

Ciento veinte mil quetzales es mucha plata. Un obrero deberá trabajar más de cuarenta meses para conseguirlos, un jornalero del Altiplano un tiempo mucho mayor. Si multiplico esa cantidad por miles de individuos que la pretenden, el resultado es multimillonario.

En los últimos días ha ocurrido una serie de bochinches, originados por personas que pretenden lo anterior: ciento veinte mil para miles. Y no lo dicen, pero usted lo sabe, sería dinero de nuestros impuestos, dinero que habría que quitar a la educación, la salud, la cultura, las obras públicas, etc.

Entonces es mejor meditar un poco antes de cometer un exabrupto. Por estar desinformado, no sé cuál fue la lógica para fijar esa cantidad, que genio de las matemáticas hizo el cálculo, ¿por qué no reclaman cincuenta mil o doscientos mil?, porque si a leyes vamos, el salario de un soldado en tiempos de la guerra era bastante corto y para el caso de despido de los servidores públicos, la indemnización es el equivalente a diez salarios mensuales; luego, tampoco se quien hizo la cuenta de cuantos interesados hay, pareciera ser que no existe un listado ni un registro que acredite tal cosa; entonces vamos a tientas. Pero hay más dudas, el plazo para reclamar una indemnización por despido es bastante corto, cuestión de días y la reclamación que nos ocupa es por situaciones sucedidas el siglo pasado, tengo la impresión de que es un reclamo ya prescrito.

Otra cosa, si la paz se firmó en 1996, el cese de la guerra está próximo a cumplir 25 años y por ello un excombatiente, que en mi sencilla opinión no lo pudo ser antes de cumplir 18 años, en la actualidad debe tener como mínimo 43 si la aritmética no miente. Entonces, como pude ser posible que entre los reclamantes y hasta dentro de los capturados haya menores de 43 años, eso no cuadra, no puede ser posible.

Ahora bien, que los políticos mañosos, inescrupulosos e irresponsables hagan promesas que nunca cumplirán es el pan de cada día, pero esas promesas no pueden obligar a todos los guatemaltecos.

Aquí parece que hay gato encerrado. Si la manifestación “pacífica” comenzó antes de las 8 de la mañana y los disturbios fueron por la tarde, hubo suficiente tiempo para que las autoridades se dieran cuenta que los manifestantes portaban machetes que son armas, lo que no es legal y ni pacífico. Planta de policía la que tenemos, que no pudo ver eso, ni se dio cuenta que días antes, los dirigentes ofrecieron volar puentes, cavar túneles y exhibieron todo tipo de armas; luego, pareciera ser que los cordones policiacos, fueron mucho menores que los que en estos casos colocan en el Congreso y para ajuste de cuentas, ni estaban miembros de la Junta Directiva ni del oficialismo, solo de la oposición. Huele mal.

Para tranquilidad de todos, afortunadamente el Ministerio Público ya está investigando, lo que quiere decir que nunca sabremos lo que realmente sucedió ni que hay detrás de lo sucedido.