POTENCIALIDADES Y PELIGROS DE LA COMUNICACIÓN VIRTUAL

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Luis Fernando Mack

“La cualidad esencial para el liderazgo no es la perfección sino la credibilidad” Rick Warren.

El mundo moderno ha ido cambiando de forma vertiginosa, debido a que las formas y mecanismos de comunicación se han diversificado de tantas formas, que cualquier acontecimiento cotidiano puede significar un impulso genial a la carrera o a las oportunidades laborales o profesionales de una persona, como también una amenaza a su integridad y su futuro inmediato.

El ejemplo más reciente de la forma en que los medios virtuales de comunicación han abierto posibilidades inimaginables lo tuvimos esta semana, en la sesión en la que se discutió la aprobación o improbación del estado de calamidad enviado por el ejecutivo: en una transmisión histórica por redes sociales, el siempre iconoclasta diputado Aldo Dávila transmitió durante tres horas las negociaciones y actitudes de los diputados oficialistas, que frenéticamente intentaban conseguir los votos para la aprobación del proyecto en discusión, con lo cual puso en evidencia las oscuras negociaciones que se desarrollan en el Congreso de la República.

Lo memorable de la transmisión es que en su momento de mayor audiencia, más de 230 mil espectadores: cerca de un cuarto de millón de ciudadanos usaron la ventana que les abrió el diputado Dávila, para confirmar la percepción sobre la forma en que se negocian los acuerdos en el legislativo, lo que indudablemente ha reforzado la mala imagen que ya tiene el actual presidente del Congreso, Allan Rodríguez, así como de la misma institución legislativa.

Justo antes de que ocurriera este incidente, la bancada semilla experimentó en carne propia las consecuencias de no contar con una estrategia comunicativa clara: pese a que el discurso de la bancada siempre ha sido la de ser congruentes con el sentir de la población, en el momento en el que se discutía si el susodicho proyecto de estado de calamidad se improbaba en una sola sesión, tres diputados de la bancada se unieron a la mayoría para aprobar el procedimiento de improbación: en vez de una sesión, se acordaron tres, con lo cual las voces ciudadanas se alzaron indignadas: el ejecutivo, mientras tanto, podría seguir operando bajo el criterio de excepción, con lo cual ganaba tiempo para seguir haciendo sus negocios y transacciones. Lamentablemente para Semilla, en la revisión de quienes habían apoyado tal procedimiento, aparecieron tres de siete diputados, con el agravante que dos de ellos eran nada más y nada menos que el jefe y subjefe de bancada, con lo cual, la lluvia de críticas no se hizo esperar.

Las comunicaciones virtuales, en ese sentido, han representado una enorme posibilidad para trascender y progresar: el ejemplo de la popularidad del llamado “Lobo Vásquez”, gracias a un oportuno baile en pleno confinamiento por COVID, lo catapulto a dimensiones insospechadas. Por el contrario, el mal genio de un doctor le valió horas amargas y cancelación de contratos, por un incidente mal manejado, con lo cual se demuestra que la era digital ha abierto posibilidades nuevas, pero también amenazas y problemas potenciales.

Lamentablemente, las redes sociales están llenas de este tipo de discusiones y modas temporales que marcan la discusión durante un tiempo, y así como llegan, así desaparecen del mapa: la etapa de fama de Lobo Vásquez, por ejemplo, tuvo su pico mas alto, para ir decayendo con posterioridad; aunque al menos, ahora todos saben de su existencia.

En el caso de figuras como Aldo Dávila, es posible pensar que su capacidad de convocatoria no se mantendrá igual siempre, tal como le paso a el presidente Giammattei, quien al principio de la pandemia, prácticamente daba conferencias de prensa semanalmente, y el nivel de aceptación inicial era muy alta. Sin embargo, la sobreexposición y las numerosas contradicciones en su discurso, lo llevaron a desgaste prematuro, aspecto que es aún más sensible en la actualidad.

En tiempos actuales, todo funcionario, político, líder de opinión, e incluso ciudadano común y corriente, debe conocer los principios básicos de la comunicación virtual, porque un mal mensaje o actitud, puede significar un grave tropiezo a la aspiración de cualquiera.