MONUMENTOS

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Oscar Rivas Sánchez

Soy de los que piensan que el 15 de septiembre de 1821, en realidad no fue lo que nos han contado. En este sentido, se atribuye a José Cecilio del Valle “el sabio”, haber dicho que aquella fecha solo fue “un pronóstico del primero de julio de 1823”. Si vemos las actas de las dos fechas, entre ellas hay una gran diferencia y esto porque la de 1823 SI DECLARO LA INDEPENDENCIA, lo que no hizo la primera; y hay que agregar, lo que a muchos les causa escozor, que la República de Guatemala fue fundada el 18 de marzo de 1847, cuando gobernaba Rafael Carrera. Es la historia.

Esto viene a colación porque hace unos días, se cumplió el Bicentenario del 15 de septiembre, el que gracias a la pandemia y a la efectiva acción del gobierno, pasó sin pena ni gloria.

El problema es que lo que si se hizo y se está haciendo, es invertir los recursos públicos en sin graciadas y lo que es peor, en la construcción de monumentos al bicentenario que francamente dan pena. Si nos damos una vueltecita por el parque central, no solo nos sorprendemos, sino que de inmediato le daremos la razón al estimado arquitecto José María “Chema” Magaña, Presidente de los Arquitectos, por haber iniciado una batalla contra el adefesio que las autoridades han dispuesto construir, en lo que era el espacio de “El Peladero”; pero los fondos públicos, como si no fueran necesarios para otras carencias, también se invertirán en construir más “monumentos al bicentenario”, uno en  la zona 21 y otros en distintas poblaciones del país, naturalmente construcciones innecesarias e inútiles, obviamente extemporáneas, porque los regalos se dan el día de la fiesta, no después. El bicentenario ya paso y la mayoría de estos monumentos ni se ha empezado a construir.

Pero alguna razón ha de haber para estos despropósitos, no creo que sea por patriotismo, a no ser que se hicieran en homenaje a un mal recordado partido político, ¿Por qué será? Solo nos queda aplicar el principio que nos dice “piensa mal y acertarás” y entonces, caemos en la pandemia que más daño le ha causado al país, LA CORRRUPCION. Tienen que hacer obras para ver cuánto les queda.

Guatemala necesita otras cosas, hacen falta escuelas, muchas escuelas y les recuerdo que también son “obras que algo les dejarían”. Por favor, ya no hagan monumentos, hagan escuelas, nuestros niños las necesitan,  pero no barracones que se caen al poco tiempo y que son una vergüenza, tomen el ejemplo del único gobierno ilustrado y humanista que hemos tenido y copien el modelo de las ESCUELAS TIPO FEDERACION que se construyeron durante la administración  del doctor Arévalo: están bien diseñadas, son funcionales, cumplen  requisitos pedagógicos, hace de los escolares y sus maestros una familia; pero además, son sólidas, bien hechas y han demostrado sus virtudes.  Si en lugar de monumentos construyeran una escuela como estas en cada cabecera municipal, la niñez lo agradecería y como soy necio, les quedaría bastante.