Los niños beben agua contaminada con heces

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Foto: Oliver de Ros

Por Luis Ángel Sas de ojoconmipisto

Fotografía Oliver de Ros

Más de 300 familias viven en El Paraíso, una aldea de Jalapa. En este departamento 12 personas murieron por diarrea en 2020. Las comunidades no cloran el líquido.

Carlitos tiene cinco años y vive en una de las comunidades de Jalapa dónde más contaminada se encuentra el agua. Él y su perro beben del líquido que llega desde la misma fuente; uno de los dos chorros que desemboca en la pila de su casa.

Decir que Carlitos bebe agua con heces no es una exageración. Es una realidad constatada por técnicos de inspección de agua del Ministerio de Salud y Asistencia Social que han identificado como crítico el nivel de contaminación en el lugar.

El niño vive en la aldea El Paraíso que dista cinco kilómetros de la cabecera departamental. Llegar allí es como viajar en el tiempo. A medida que se aleja del área urbana la carretera pasa de ser asfalto a de tierra.

Los vehículos que circulan por el lugar levantan una nube de polvo que cubre las casas y las hace ver más antiguas de lo que son.

Las viviendas también son diferentes. En un principio se observa que la construcciones son de block y concreto, pero unos kilómetros después, adobe y láminas.

«La aldea El Paraíso está cerca de la cabecera departamental de Jalapa. En los análisis hemos visto hasta mil colonias de heces por muestra, la población está bebiendo heces»

José Salazar, técnico en inspección de calidad del agua del Ministerio de Salud.

Gerardo Talva, coordinador de Saneamiento Ambiental del ministerio de Salud, indica que el 51 por ciento de agua entubada de Jalapa está contaminada.

La calidad del agua sigue el mismo camino: a medida que sale de áreas urbanas decae hasta límites que los salubristas catalogan como “alarmantes”.

José Salazar es técnico en inspección de calidad del agua del Ministerio de Salud.

Todos los días sale de su oficina para tomar muestras de chorros, pilas y cisternas las cuales son analizadas con un equipo especial que tarda ocho horas en dar a conocer el resultado.

En sus más de 10 años de experiencia ha visto una diferencia entre lo rural y urbano.

“En el sector urbano de los municipios, no en todos, pero sí en su mayoría, se puede ver que hay mejor tratamiento del agua, poca contaminación. Pero en el área rural todo cambia. El líquido está sumamente contaminado”, explica Salazar.

Agrega que uno de esos lugares es la aldea El Paraíso que pertenece al municipio de Jalapa. “Está cerca de la cabecera departamental, pero en los análisis hemos visto hasta mil colonias de heces por muestra. La población está bebiendo heces”.

Una colonia es la muestra microscópica de partículas de un agente externo. En este caso se identifican las heces.

Desnutrición y agua contaminada

En El Paraíso no hay un sistema de drenaje. Las aguas residuales corren por las calles de forma libre al igual que los niños.

La mayoría de ellos con desnutrición crónica, añade Anabella Escalante, auxiliar de enfermería, la encargada del puesto de salud del lugar.

Justo el día de la visita a la aldea para este reportaje se realizaba una jornada de pesaje y medición como parte del trabajo de monitoreo y sus condiciones de vida. “De enero a la fecha han nacido 50 niños.

Pero en total tenemos registrados a 702 menores de cinco años que son los que más atención deben tener. La mayoría tiene peso bajo y el 68 por ciento sufre desnutrición crónica”.

La primera semana del mes se realiza una jornada de peso y talla con niños menores de cinco años.

A nivel departamental Jalapa tiene una tasa de desnutrición del 54 por ciento según la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil. Pero en El Paraíso es la misma que la de Huehuetenango, la tercera más alta del país.

Escalante indica que no tener agua potable clorada influye mucho para que los casos de desnutrición se agraven.

“En los últimos días hemos atendido a 20 niños graves con diarrea. Los papás tratan de controlarlos, pero al no poder los traen para ser atendidos”.

Las estadísticas que lleva el puesto de salud del lugar demuestran que al mes llegan entre 35 a 50 casos de diarreas en menores y al menos seis pacientes son llevados hacia el Hospital Nacional Nicolasa Cruz, en la cabecera departamental, por la gravedad.

La salubrista advierte que una diarrea puede ser mortal para los menores que sufren desnutrición. “Están en riego y si pierden los pocos nutrientes que tienen se complica. Además bajan las defensas y aparecen cuadros de neumonía”.

El agua lleva de todo, menos cloro

En el lugar viven cerca de 350 familias. El 75 por ciento de personas se dedican a la agricultura con plantaciones de maíz y frijol. El dos por ciento son agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) y el resto trabaja en negocios de la cabecera departamental o en fincas cercanas, según datos proporcionados por el Consejo comunitario de Desarrollo (Cocode).

“Las personas ganan en promedio entre Q35 o Q40 diarios. Cada familia tiene cuatro o cinco hijos. En algunos casos llegan hasta 12 ”, cuenta Escalante.

A esta comunidad el agua llega de dos fuentes: de un nacimiento que está en una montaña cercana, proyecto que comenzó hace 24 años, y de un pozo que abrieron con ayuda de organizaciones no gubernamentales hace poco más de seis meses.

“El agua que baja de la montaña cada vez es menos. Ya no hay muchos árboles y hay quienes cultivan y los químicos llegan al lugar. Jamás se ha clorado el agua, pero cada familia debe encargarse de hacerlo porque no tenemos presupuesto para eso”, narra Domingo Hernández Hernández, integrante del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode).

Añade que, al principio, al pozo sí se le aplicaba cloro, pero por falta de recursos dejaron de hacerlo. “Tuvimos el apoyo de algunas organizaciones, pero ya no. Ahora debemos invertir para que funcione, que es lo importante”, aclara Hernández Hernández.

En El Paraíso las familias son reacias a hablar. Ven con desconfianza a los visitantes. Amanda González, vecina del lugar y mamá de cuatro hijos, cuenta que ahora recibe más agua. En su pila tiene dos chorros. Uno para el líquido que baja de la montaña y otro que llega del pozo. “Ahora llega más seguido por el pozo”, indica. Al preguntarle si clora el agua dice que sí, “para que los niños no se enfermen”.

Sin embargo, Salazar y Escalante coinciden que esto es mentira. “Lo dicen porque le está preguntando. Pero acá vienen los niños seguidos con problemas estomacales y es por el agua contaminada”, reitera la enfermera.

Amanda González tiene dos chorros en su casa. Uno lleva agua del manantial y el otro del pozo.

Agua sucia

El departamento tiene una cobertura de 80 por ciento de agua entubada para su población –poco más de 394 mil personas–.

Durante el primer semestre de 2021, el área de Salud de Jalapa registra 4,200 casos de diarrea.

Sin embargo, el 51 por ciento la recibe contaminada pues no todas las municipalidades cuentan con un sistema de tratamiento, afirma Gerardo Talva, coordinador de Saneamiento Ambiental de Salud.

Talva coordina un equipo que se dedica a verificar las condiciones del líquido en todo el departamento.

Sabe que las condiciones no son las aptas para el consumo humano y ello provoca enfermedades gastrointestinales que afectan en su mayoría a niños.

“Pone en riesgo la salud de los vecinos. Hay muchas enfermedades diarreicas, especialmente en menores de cinco años. Incluso se han registrado muertes por esto”, expresa Talva.

El departamento de Estadísticas del ministerio de Salud registra, en 2020, la muerte de 12 personas por diarrea en todo el departamento.

Las enfermedades intestinales ocupan la tercera plaza después de los resfriados y la gastritis. Según estadísticas, el año pasado se registraron 4,068 casos de diarreas y gastroenteritis, además de 6,228 de parasitosis intestinal.

Anabella Escalante, auxiliar de enfermería, atiende todos los días a niños con problemas estomacales.

Hasta junio de este año se tenían reportados 4,200 casos de diarrea. “Se han incrementado los casos. Estamos en la parte crítica por la época de lluvia.

Es cuándo más contaminada está el agua. Esto lo determinamos por el análisis de laboratorio”, explica Talva.

Salud identificó cuatro de los siete municipios del departamento donde hay más contaminación: Jalapa, San Pedro Pinula, Mataquescuintla y San Luis Jilotepeque.

Salazar dice que el análisis realizado se centra en tres aspectos: cantidad, calidad y continuidad. Pero lo que más le preocupa es la calidad.

“La contaminación se puede ver en la presencia de aspectos químicos por la agricultura e industria. Pero también por la presencia de heces”.