La “Línea” y algo más….  (parte 1ª)

Guatemala no debe olvidar su historia, se condenaría a repetirla.

Nuestro país vivió más de 30 años de conflicto armado interno, uno de los más crueles de América Latina, el cual dejó de conformidad con la Comisión de Esclarecimiento Histórico  más de 200,000 personas fallecidas, 45,000 personas desaparecidas, más de un millón de desplazados internos y cientos de miles de refugiados. Este conflicto tuvo como elementos causales la injusticia estructural, el cierre de los espacios políticos y la profundización de la institucionalidad excluyente y antidemocrática. 

Cuando fiscales del MP de la Fiscalía de Derechos Humanos me presentaron el caso “CREOMPAZ”, el más grande de desaparición forzada en América Latina, vi fotografías de fosas en las que habían osamentas de guatemaltecos jóvenes, niños y ancianos con los brazos hacia atrás amarrados, fueron tirados a las fosas unos sobre otros, los peritajes indicaban que tenían señales de tortura. Reflexioné y recordé “Guatemala nunca más”.

El 29 de diciembre de 1996, se firmaron los acuerdos de paz firme y duradera. Sin duda estos acuerdos fijaban la ruta para reconstruir al país y acercarlo a un proyecto democrático, se firmaron, pero su implementación sigue pendiente. 

La historia de Guatemala puede resumirse en un relato de violencia, hambre, dolor para la población, corrupción y condiciones de debilitamiento del tejido social.

Los Acuerdos de Paz disponen la modernización y fortalecimiento del sistema de justicia, fortalecimiento de sociedad civil y función del ejercito en una sociedad democrática en tiempos de paz.    Sin embargo, se pasó de un conflicto armado interno al surgimiento de un Estado débil, que desde la apertura democrática funcionó bajo un esquema de impunidad, entendida la impunidad como la falta de denuncia por parte de la población, esto debido a las carencias del sistema de justicia y la falta de investigaciones y decisiones judiciales para resolver los miles de casos en mora en el ramo penal.  Este hecho tiene mucha relación con la estrategia perversa del Congreso de la República, de no proporcionar los recursos necesarios a cada una de las instituciones de justicia y la falta de independencia de sus funcionarios. Desde aquella época ha sido la política partidista la que ha manejado a todas las instituciones de la cadena de justicia.

Producto de ese conflicto armado interno surgieron los cuerpos ilegales de seguridad y aparatos clandestinos de seguridad incrustados en el Estado. Esa realidad y ante un sistema excluyente que limitaba las opciones de desarrollo en el que el Estado de Derecho era sumamente débil, se da paso a un evento importante en la historia nacional.

El Gobierno de Guatemala inició el trámite para establecer un mecanismo internacional que ayudara al país a desarticular los CIACS, cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad, surgiendo en un primer momento la propuesta de crear una comisión CICIACS. En opinión consultiva de fecha 5 de agosto del año 2004, sobre el texto del acuerdo celebrado entre la Organización de Naciones Unidas (ONU) y el gobierno de Guatemala relativo al establecimiento de una comisión de investigación de cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad, la Corte de Constitucionalidad indicó que el Acuerdo no guardaba compatibilidad con la Constitución Política de la República porque otorgaba facultades que de conformidad  al articulo 251 de dicha normativa, correspondían con exclusividad al Poder Judicial, tribunales de justicia  y al Ministerio Público, toda vez  que la investigación y persecución penal son  funciones del Ministerio Público y ningún otro órgano podía  arrogarse dicha competencia, ni siquiera por delegación del mismo ente investigador. 

 A iniciativa de la sociedad civil guatemalteca, se creó la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala respaldada por el Gobierno y por Naciones Unidas.  Con anterioridad a la instalación de CICIG, el sistema de justicia penal de Guatemala, Ministerio Publico y tribunales de justicia era débil, funcionaba sin las herramientas adecuadas y modernas de cara a la evolución del crimen organizado.

Con la instalación de CICIG Guatemala inicia otra etapa de su historia, estando aún pendiente el cumplimiento a cabalidad de los Acuerdos de Paz.

Thelma Aldana.

Epicentro GT

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