LA “LÍNEA” Y ALGO MAS…..

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(Parte 3ª )

Guatemala no debe olvidar su historia, se condenaría a repetirla. Con una legislación moderna, con unidades fortalecidas en el Ministerio Público, con judicaturas de mayor riesgo del Organismo Judicial y toda la organización técnica y expertos internacionales de CICIG, de la mano de una fuerte y organizada sociedad civil en Guatemala, en el año 2015 se dio a conocer a nivel nacional e internacional el caso “La Línea”, que dejó al descubierto la voraz corrupción que consume al  Estado guatemalteco, quedando en evidencia que la corrupción en el país pasó de los sobornos  individuales a revelar todo un entramado sistémico de la gran corrupción, de saqueo de los fondos del Estado, negocios al margen de legalidad con empresas de fachada operadas por delincuentes de “cuello blanco”, por funcionarios de gobierno, incluyendo al mismo presidente de la República, la vicepresidenta de la República, directores de la Superintendencia de Administración Tributaria y otros funcionarios del mas alto nivel.  “La Línea” reflejó la existencia de una poderosa estructura criminal que actuó por décadas bajo total impunidad y que se integraba con una estructura alta interna, media interna y baja interna que interactuaba con una estructura criminal alta, media y baja externa que igualmente era poderosa, delincuentes que operaban dentro y fuera del Estado de manera organizada con roles criminales específicos, revelando una forma sofisticada de la gran corrupción.  Después de “La Línea” es larga la lista de casos investigados y llevados a los tribunales por el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la impunidad, mediante este trabajo con el esfuerzo de equipos nacionales e internacionales se llegó al corazón de la mafia.

Producto de las diversas investigaciones quedó al descubierto cómo funcionaban los partidos políticos con financiamiento electoral ilícito, mezclando dinero de procedencia del crimen organizado y de financistas anónimos o por medio de empresas de fachada, que aportaban dinero sin control de ningún tipo y que permitía la captura de estas instituciones políticas cuando estaban en campaña electoral. Al asumir como nuevo gobierno ya habían comprometido el futuro del país.   Iván Velásquez, comisionado internacional contra la impunidad, dijo que “el financiamiento electoral ilícito es el pecado original de la democracia en Guatemala”.

 Actualmente el sistema se niega a rediseñar el funcionamiento de los partidos políticos para pasar de esa captura a instituciones verdaderamente democráticas. Solo queda el poder del pueblo como el único llamado a cambiar esa realidad para detener ese mecanismo vergonzoso de nuestra historia política.

Y es que si no se corrige el origen del problema en Guatemala, el financiamiento electoral ilícito, cualquier cambio será insuficiente y justamente el hecho de haber llegado al corazón de la corrupción dio lugar a la lucha de algunos sectores que vieron afectados sus intereses y que concluyó con la expulsión de la Comisión Internacional contra la Impunidad, expulsaron al mecanismo más exitoso que ha habido en la historia del país en materia de justicia, el cual demostró que mediante la alianza entre un Ministerio Publico independiente, con un marco legal apropiado, una sociedad civil organizada dispuesta a ponerse al frente para la construcción de un mejor país  y un mecanismo internacional auspiciado por Naciones Unidas, la lucha contra la corrupción y la impunidad es posible.

Mas allá de los casos investigados y presentados a los tribunales de justicia, el mayor legado de -Cicig- en Guatemala es haber logrado el despertar ciudadano, nació una nueva conciencia en la población que sin duda se mantendrá por siempre en la memoria colectiva y que ya se registra en la historia nacional como un pequeño espacio de primavera democrática,  esto a pesar de las diversas campañas de desinformación, de desprestigio, de amenazas y de criminalización contra algunos fiscales, ex fiscales incluyendo a dos ex fiscales generales mujeres, jueces, una ex juez, expertos investigadores y técnicos nacionales e internacionales que encabezaron ese esfuerzo, muchos de ellos ahora estigmatizados, criminalizados y algunos en el exilio, pero que sin duda tienen la convicción  que valió la pena ponerse del lado de la ley.

 La mafia podrá distorsionar y hasta borrar los casos investigados, pero nadie ni la mas poderosa alianza criminal podrá borrar la conciencia ciudadana que con el apoyo de CICIG nació en Guatemala en el año 2015.

Thelma Aldana.