La educación virtual en Guatemala tendrá más impacto social que económico, pero será menos previsto

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Foto: Epicentro

Lomas de Azacualpilla, Palencia, es una comunidad ubicada al noroeste del municipio de Guatemala y a 26 kilómetros de la ciudad capital. Pese a la cercanía, el área recibe a los visitantes en calles pendientes de asfalto y con algunos regazos en el desarrollo.

Una de las viviendas de Azacualpilla, alberga a la familia de *Miguel, un niño de 11 años que cursa el cuarto grado de primaria, que como miles de estudiantes ha resultado perjudicado durante la pandemia que ha provocado el COVID-19, principalmente por recibir clases en la modalidad virtual o a distancia.

Miguel junto a su hermano *José, estudiaban en la Escuela Oficial Rural Mixta Lomas de Azacualpilla, pero desde el 2020 cuando inició la pandemia, tuvieron que adaptarse a las clases virtuales.

Ahora las tareas son enviadas por sus maestras los días lunes y miércoles, por medio de la aplicación WhatsApp, al número de celular de la madre de los dos menores, que debe compartir el tiempo entre los quehaceres del hogar y las tareas de los niños.

La mesa del comedor es la destinada para el estudio. Entre el salero, la azucarera y las servilletas, Miguel coloca guías, libros y cuadernos, la meta entregar las tareas y el material que la maestra asignó para ganar sus clases.

Las tareas son entregadas por su mamá todos los martes y jueves en horario de 10:30 a 11:00 horas, sin embargo, al no ser el único niño en edad escolar, su madre tiene que ir esos mismos días pero de 08:00 a 08:30 horas a entregar tareas de José.

Miguel aseguró que extraña a sus compañeros de clase, principalmente la hora de recreo para jugar, pero sólo los puede saludar de lejos una vez a la semana, cuando acude a la Escuela, para hacer pruebas de aprendizaje. Él siente que ahora, le dejan más tareas y su madre le sirve de apoyo para reforzar los contenidos.

Para la madre de Miguel y José, es un proceso complejo pero que se debe asumir, puesto que entre los quehaceres de la casa, el cuidado de la niña de 5 años y la compra de datos para no perderse el envío de información presenta cansancio físico y mental.

Lo anterior aunado ha que acceder a la plataforma Zoom (plataforma en donde se trasmiten las clases en línea), consume más internet que otras plataformas digitales, que están utilizando los establecimientos escolares para poder dar clases, extremo que asegura, también le han comentado otros padres de familia. 

LA “NUEVA NORMALIDAD”

El 13 de marzo de 2020, Guatemala registró el primer caso de COVID-19, provocando una serie de restricciones por parte del Gobierno de Guatemala, entre las medidas que se establecieron fue la suspensión de clases presenciales para evitar la propagación del virus.

Como resultado de la crisis provocada por el COVID-19, el Ministerio de Educación decidió suspender las clases presenciales en todos los niveles educativos desde el 16 de marzo de 2020, que afectó a más de 2.9 millones de estudiantes de 34 mil 718 centros educativos de diferentes niveles.

Los estudiantes, padres de familia y maestros se enfrentaron entonces a la incertidumbre de lo que ocurría con el ciclo escolar, pues sabían de las limitaciones que sería recibir las clases vía internet, pues en muchos casos el factor económico hacia que el acceso a internet y plataformas digitales fuera limitado, principalmente para quienes viven en el área rural del país.

El Ministerio de Educación tuvo que ingeniarse el Plan Integral para la prevención, respuesta y recuperación ante el coronavirus (COVID-19), con el cual los estudiantes de los diferentes niveles educativos empezaron a ver la transmisión de clases por medio de los canales de la televisión abierta, esperando llegar a 1.9 millones de estudiantes en todo el país, además de la entrega de material impreso a 547 mil 010 estudiantes que no tenían acceso a la televisión.

La educación virtual o a distancia se ha convertido en la forma más usual de continuar con la enseñanza – aprendizaje de los estudiantes luego de haberse confirmado la presencia de la COVID-19 en el país, sin embargo, esto conlleva un impacto para las familias.

Se estima que en 2019 solo el 41% de la población guatemalteca contaba con acceso a internet, situándonos entre los países más bajos de Centroamérica en este aspecto, según un análisis del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

De acuerdo con el CIEN esta situación limita el aprendizaje, ya que no existe igualdad de condiciones para los estudiantes de todo el país y el acceso incluso a libros y herramientas para consultar y reforzar los conocimientos transmitidos por sus maestros.

El éxito de la educación virtual depende de tener los medios digitales y que los docentes de las escuelas y colegios puedan lograr la conexión con sus estudiantes para transmitir el aprendizaje por medio de las herramientas disponibles, entre estos, videos, sesiones y/o aulas virtuales recibidos en un teléfono celular o en el mejor de los casos, una computadora, asegura el CIEN.

La exministra de Educación, María del Carmen Aceña, comentó que, en las últimas tres administraciones del Ministerio de Educación, las autoridades se han enfocado en el aumento salarial, (Pacto Colectivo de condiciones de trabajo para maestros del Sindicado de Trabajadores de la Educación en Guatemala, STEG), pero no en invertir en el futuro de los estudiantes, ya que “el país ha mantenido un modelo de enseñanza tradicional”.

Aceña dijo que el Ministerio de Educación debe de invertir en Tecnologías de Información y Comunicación (TIC´s) a las aulas, a partir de la capacitación de docentes para convertirlos en orientadores.

Sin embargo, enfatizó que para lograr lo anterior, es necesario que los alumnos cuenten con un aparato electrónico y eso conlleva fortalecer los aspectos socioemocionales de los estudiantes con aspectos como motivación, autoestima, perseverancia, adaptabilidad, compromiso, empatía y tolerancia.

Por su parte, un estudio a cargo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), dice que es indispensable invertir en tecnología para ayudar a promover igualdad de oportunidades en un mundo digital.

Sin embargo, docentes y padres de familia deben controlar el contenido y las horas que un estudiante pasa en la computadora/Internet, porque de lo contrario provocará baja autoestima, falta de interés e inasistencia escolar.

COVID-19 Y EL COSTO SOCIAL DE LA EDUCACIÓN VIRTUAL

El costo social es el que predomina entre todos los costos por la educación virtual o a distancia, visto desde el desarrollo humano de la mano con el académico.

Marco Antonio Garavito de la Liga de Higiene Mental, indicó que cuando los círculos de socialización de los estudiantes se deterioran, provoca efectos en la parte emocional, psicológica, espiritual, cultural y educativa en todas las esferas.

Asimismo, se refirió a la atención primaria (familiar) de los hijos de padres que pertenecen a círculos empresariales, quienes son abandonados y reciben poca atención. “En este país se habla más de los niños en la pobreza y sectores marginados, pareciera que los que tienen plata no existen, o no sufren esto”.

Garavito, aseguró que esta situación de la educación virtual, afecta a la socialización secundaria o vida escolar de los niños, niñas y adolescentes, que van a sufrir daños irreversibles; porque estos vínculos les permiten construirse humanamente, conocer a personas distintas, es decir, conocer la vida y el ambiente escolar es importante para eso.

“Los niños que no han tenido esta experiencia o frustraron esa experiencia, tendrán efectos muy fuertes en la parte emocional. Tendremos que prepararnos porque en un año o dos habrá una avalancha de solicitud de atención terapéutica para esta niñez y desde el ámbito educativo ministerial no se está haciendo nada”, manifestó el profesional.

Agregó, que no solo la educación es de baja calidad en el país, sino que además la niñez no tiene las posibilidades de afianzar los vínculos sociales que antes de la pandemia tenía, una problemática que no solo se da en los estudiantes de preprimaria o primaria sino en general. Pero en los pequeños que apenas inician a desarrollar su vida estudiantil y social, los daños son previsibles.

“Este no es un desastre natural pero si un desastre social, de salud, y en los periodos de desastres las personas no sienten tanto los efectos emocionales y la necesidad de resolver lo básico sino de sobrevivir; pero con el paso del tiempo viene el rebote emocional, cuando se ve lo que se perdió, y la falta de vínculo social va a tener su impacto”, puntualizó Garavito.

Por su parte, el sociólogo y profesor universitario, Luis Fernando Mack, indicó que uno de los problemas que ha generado la educación virtual es el aislamiento entre niños, niñas y adolescentes en formación, que puede generar un retraimiento y conductas incluso antisociales, ya que es una etapa vital en la que se forja el carácter.

Otro de los problemas es que en muchos casos los maestros no están involucrados en las clases virtuales o no pueden manejar correctamente las plataformas, lo cual puede generar apatía en sus alumnos, o las clases no son lo suficientemente dinámicos.

Mack señaló que la educación virtual ha engrosado la exclusión de personas en el área rural o de escasos recursos, ya que no tienen acceso a los medios y herramientas digitales, lo cual marca diferencia “entre los que tienen y no tienen”.

Además, refiere que “la virtualidad tiene muchos elementos perversos que el Estado de Guatemala no los está trabajando adecuadamente”.

Asimismo, recordó que en los años 80, la Universidad recibió a muchos estudiantes que tenían mala formación y años después se establecieron las pruebas de ingreso para que, “no entrara todo el que quisiera entrar”, y lo que hará la pandemia es que al no existir las mismas condiciones sería contraproducente que el Ministerio de Educación realice pruebas, sin embargo, deberá hacer algo para que las diferencias no se vean marcadas.

“Este país tiene una descomunal y real diferencia entre los que tienen acceso a casi todo, los del pequeño círculo de los educados y con títulos, esto provocará más exclusión y muchos tendrán que sobrevivir a base de la economía informal o en el caso extremo, la migración” señaló Mack.

Sin embargo, Verónica Spross de Empresarios por la educación considera que la educación virtual es “una buena solución” ya que por la pandemia del COVID-19, no se podía seguir con las clases presenciales y lo peor que pudo pasar con los estudiantes es perder el contacto con su docente.

“Lo importante es tener una educación de calidad con experiencias de aprendizaje valiosas”, aseguró Spross.

¿MÁS O MENOS TIEMPO EN FAMILIA?, NO SE PUEDE ESTAR PRESENTE Y AUSENTE A LA VEZ, EL COSTO FAMILIAR

La preparación de los cursos por parte de los docentes requiere de mayor tiempo, porque ya no solo se trata del material didáctico o el tema en sí, sino se trata de la forma en que se trasladará al estudiante, siendo entendible, atractivo y formativo, manifestaron maestros entrevistados.

Según los maestros el hecho de que estudiantes, catedráticos o trabajadores, se encuentran más tiempo en caso, no significa que se esté compartiendo más en familia. Ya que ahora se emplea mayor tiempo en realizar tareas, investigaciones, ensayos, videoconferencias, lo que en muchos casos podría aumentar la tensión y el aburrimiento.

El destinar un área del hogar para concentrarse en lo académico y el trabajo, también ha resultado incómodo para cientos de familias. De acuerdo con los docentes, en época de la educación presencial, podría haber menos tiempo para compartir en familia, pero las tareas requerían de menor atención.

Si hablamos de la educación preprimaria, los niños que están iniciando su etapa educativa y que aún no aprenden a leer y mucho menos a escribir, necesitan del apoyo de sus maestros, pero también de sus padres o encargados para practicar lecciones o trazos, aseguran los maestros.

“Los padres, al llegar de trabajar deben hacer tareas con ellos (los niños), eso es muy cansado y complicado ya que algunos padres no cuentan con teléfonos inteligentes”, dice Krisna Soto, maestra de educación preprimaria.

Soto comparte que envía audios, videos y hojas de trabajo, por medio de la aplicación  WhatsApp, “pero no es lo mismo que interactuar con ellos”.


Agregó, que “los niños a pesar que ya no quieren clases virtuales, si quieren jugar todo el tiempo con el celular, lo cual complica mucho más la enseñanza-aprendizaje”.

INVERSIÓN ECONÓMICA, EL COSTO MÁS VISIBLE DE LA EDUCACIÓN VIRTUAL

Un padre de familia gasta aproximadamente Q.150.00 mensuales en un servicio de internet, con una velocidad “aceptable”, sin embargo, para quienes viven al día, una recarga de Q.10.00 que dura 24 horas le da acceso a la red pero de manera limitada.

En Guatemala hay dos empresas que prestan el servicio de internet, las cuales no se han dado abasto ante la realidad virtual con la que se ha estudiado y trabajado durante la pandemia, al punto que se ha saturado la banda ancha provocando fallas en el servicio y causando inconformidad de varios usuarios.

Con el paso de los meses, los centros educativos encontraron alternativas en plataformas virtuales para crear video conferencias en Google Meet y Zoom, sin embargo, ambas en su versión gratuita, tienen limitaciones: la primera establece un límite de 100 personas como máximo dentro de la sesión, mientras que Zoom aparte de esta restricción solo permite que las reuniones duren 40 minutos.

En estas plataformas, para poder tener “más y mejores beneficios”, se debe de pagar un costo adicional, el cual no ha sido considerado en centros educativos públicos. Mientras que en el sector privado si se ha hecho esta inversión, en la mayoría de los casos.

En el 2020, la cartera de educación tenía un presupuesto asignado de Q17 mil 771.5 millones, siendo el ministerio con mayor asignación presupuestaria, sin embargo, ante el cambio de planes de la educación, las inversiones previstas no se realizaron de la misma forma. Pero tampoco se invirtió en plataformas virtuales y tampoco recursos tecnológicos ni para maestros ni para alumnos.

Para este año, el Mineduc tiene un presupuesto vigente de Q17 mil 598 millones 086 mil 425. Parte de esos fondos serían para el remozamiento de escuelas, compra de equipo tecnológico, financiamiento del seguro médico escolar y pago de nómina para el magisterio, y para el próximo año el Ministerio de Finanzas planea un aumento de dos mil 56.8 millones de quetzales.

Dentro de los aspectos favorables o de ahorro de la educación a distancia está el menor gasto en gasolina o trasporte para que los estudiantes asistan a sus clases, menos gasto de zapatos, uniformes, entre otros, aseguró Verónica Spross de Empresarios por la Educación.

“Para mí, el beneficio debería de superar al costo, el punto es que todavía no hay acceso suficiente para todos los estudiantes que están en centros educativos oficiales”, dijo Spross.

Por su parte, el diputado de la bancada Semilla, Román Castellanos, indicó que como bancada tienen claro que la educación virtual tienen un costo “extraordinario” en el contexto de la pandemia para las familias guatemaltecas y afecta más a las familias con menos ingresos y quienes posiblemente no cuentan con internet residencial o no están acostumbrados a una conectividad permanente, quienes son la mayoría del país.

Por ello es que como bancada han presentado una iniciativa de ley denominada “Ley de Acceso Gratuito a Internet e Información Pública”, la cual busca liberar las plataformas de internet que tienen relación con los recursos y las aplicaciones educativas.

Según Castellanos, al ser del Estado el dueño del espectro radiológico, “por lo menos las plataformas educativas y demás recursos que tienen que ver con la educación e información pública, deberían de ser de acceso libre”.

La propuesta incluye que el Mineduc determine qué páginas  y plataformas son esenciales para los estudiantes para que puedan ingresar sin necesidad de contar con un plan de datos, internet o recarga.

CAPACITACIÓN DOCENTE, PARTE DEL COSTO ENSEÑANZA-APRENDIZAJE

Uno de los aspectos claves para una educación de calidad es la capacitación docente, ya que junto a la tecnología también va surgiendo nuevo conocimiento y es importante la innovación, misma que se logra reforzando los conocimientos de los docentes.

Para ello, el Ministerio de Educación proporciona una serie de recursos didácticos en su página web, dentro de los que destaca la biblioteca del Mineduc y libros para las asignaturas principales de educación primaria.

El Mineduc también puso a disposición de los docentes la plataforma digital TOMI.digital la cual es gratuita y facilita los aprendizajes de manera remota con más de 10 mil clases creadas para compartir con los estudiantes, y realizar el proceso de evaluación y comunicación, así como un repositorio con material didáctico para apoyar el proceso de enseñanza del ciclo básico y material educativo de la Dirección General de Educación Bilingüe intercultural.

Sin embargo, es importante resaltar que no todos los docentes están identificados con la tecnología no saben acceder a ella, o en otros casos, no cuentan con una computadora o un teléfono inteligente para poder consultar estas herramientas, o con un plan o acceso a internet por costo o señal.

Para el Banco Mundial, “invertir en capacitación y formación docente es clave y pertinente en el proceso”.

CALIDAD EDUCATIVA, ¿A QUÉ COSTO?

La cartera de educación ha tratado de llegar a la mayor cantidad de estudiantes con las guías elaboradas y perfeccionadas a lo largo de este año y medio de cambio de realidad debido a la presencia de la COVID-19, sin embargo, es importante analizar la calidad educativa que se puede lograr, según analistas consultados.

Aunque nadie estaba preparado para este cambio, hubo necesidad de “hacer lo que se podía” para no dejar de dar clases y que los estudiantes perdieran el grado que apenas estaban iniciando, dijo Spross.

Según el Banco Mundial, aproximadamente 120 millones de niños en edad escolar habrían perdido el año educativo 2020 o estaban en riesgo de perderlo.

Además, indicó que existe una “pobreza de aprendizaje”, ya que en América Latina y El Caribe, el porcentaje de niños de 10 años son incapaces de leer y comprender un relato simple, podría haber crecido de 51% a 62,5%. “Esto podría equivaler a 7,6 millones adicionales de niños y niñas en educación primaria pobres de aprendizaje en la región”, refirió.

“A futuro, la enorme pérdida de educación, capital humano y productividad se podría traducir en una caída de ingresos agregados a nivel regional de 1,7 billones de dólares, o aproximadamente 10% del cálculo base”, puntualizó el Banco Mundial.

Reginalda Rodríguez coordinadora y docente del área de Profesorado de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), dijo que desde el año 2011, dicha facultad vio la necesidad de preparar a los docentes en la modalidad I-Learning y B-Learning, haciendo uso de la plataforma Moodle, por lo que en el 2020, ya no era una metodología de enseñanza ajena a los estudiantes, refirió.

Asimismo, aseguró que el proceso de aprendizaje de los alumnos es más lento ya que con la implementación del modelo sociocrítico formativo, queda a discreción del estudiante si ahonda más en los conocimientos compartidos por parte de sus catedráticos, tomando en cuenta que tratan de evitar los cursos con una gran extensión de tiempo, ya que por muy interesante que sea el tema, en un momento puede tornarse aburrido.

*Nombres ficticios para proteger la identidad de los menores.