LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA AUTORIDAD

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Luis Fernando Mack

“Una autoridad que se funda en el terror, en la violencia, en la opresión, es al mismo tiempo una vergüenza y una injusticia.” Plutarco

Una de las discusiones relevantes de los últimos días fue la discusión que se desarrolló entre un ciudadano que se dedica a la venta de huevos al menudeo, y varios policías de tránsito de la municipalidad (PMT), incidente que fue captado por varios espectadores, a quienes debemos la posibilidad de argumentar y opinar sobre el caso.

La discusión inmediatamente se dividió en dos bandos, claramente contrapuestos: el bando minoritario, pero muy revelador de una postura dominante muy preocupante, simplemente enfatizaba el cumplimiento de las ordenanzas y reglamentos en los que se basa la intervención de los policías de tránsito; por el contrario, un grupo mucho más grande de ciudadanos se identificaron con el agredido, debido a que son muchas las personas que han sufrido en carne propia los muy frecuentes abusos que cometen los oficiales de la PMT, quienes lejos de tener cierta sensibilidad y empatía social, más bien parecen querer ejercer su poder de forma autoritaria, por momentos, aparentemente arbitraria, y basados en un concepto punitivo de las reglas.

Ciertamente, en una ciudad con un tráfico tan desquiciado como la de la ciudad de Guatemala, el orden que puede derivarse del cumplimiento de las reglas puede aliviar la ya precaria situación de movilidad que afecta a la ciudad; sin embargo, me parece que también hay que entender que el estado del tránsito, no es producto de la casualidad, sino de una total y absoluta ausencia de un plan de desarrollo territorial, aspecto que inculpa directamente al incapaz gobierno municipal, cuyo pecado es que se ha acomodado simplemente a su larga trayectoria de más de 20 años en la capital, para mantenerse en una inercia de acción que no innova, que no propone soluciones de fondo, y que ejerce entonces su autoridad sin importar la opinión ni las necesidades de la ciudadanía con la que interactúa cotidianamente.

Desde la visión ciudadana, hay varios factores que agravan la situación: se ha popularizado la idea de que los agentes de la PMT, son sumamente efectivos a la hora de imponer multas, supuestamente porque hay una jugosa “comisión” por cada infracción extendida, lo que hablaría de un negocio muy bien documentado que sería altamente cuestionable: en el 2019, se tiene el registro que EMETRA captó 41.5 millones de quetzales por se rubro, lo que significa que por día, la Municipalidad de Guatemala extendió remisiones por valor de 113,698 quetzales, lo cual implica a un valor promedio de 500 quetzales por multa, un aproximado de 228 ciudadanos con multas por día, lo cual habla de que en realidad, muchas personas pueden haber pasado por situaciones similares a la que vivió el ciudadano que ocupa el presente análisis.

El agravante, sin embargo, fue que el video demuestra que previo a la extensión de la multa, existe un diálogo entre el ciudadano y el oficial de la PMT, en el que el primero intenta retirar el vehículo que había sido inmovilizado, argumentando que una multa de 500 quetzales le quitaría el sustento de toda una semana; ante tal clamor de desesperación, el oficial simplemente intenta imponer su autoridad mediante la fuerza, con la mala suerte que en el enfrentamiento físico, sale perdiendo. Una segunda vista del problema se ubica minutos después, cuando se capta una imagen desde un vehículo en movimiento, en donde se ve al ciudadano, sometido a la fuerza por varios agentes, que probablemente habían llegado en auxilio de su compañero. Una actitud de la PMT totalmente antiprofesional, prepotente y abusiva, aspecto que ha sido documentado varias veces más por otros ciudadanos, que han contado sus propias vivencias con la policía de tránsito.

La autoridad, como todo aspecto público, tiene un componente normativo y punitivo, que significa que el que la hace, la paga; y un componente moral, que se fija en la creencia del bien y del mal, haciendo que las normas puedan ser ejercidas simplemente por la fuerza, debido a su primera naturaleza, pero paradójicamente, cuando el cumplimiento de una norma descansa solamente en la aplicación de fuerza, tarde o temprano pierde todos sustento moral, aspecto que claramente ha ocurrido en este caso.

EMETRA, lejos de buscar soluciones alternativas a la simple remisión de multas, debería buscar proactivamente otras soluciones alternativas que solucionen de fondo el problema del tránsito en la ciudad de Guatemala, en vez de desarrollar todos los paliativos que hasta la fecha, sigue aplicando.